Líneas eléctricas al atardecer

Cómo mejorar la comunicación en 5 pasos (también en la vida)

Iciar Etxebarria

23 de marzo de 2022
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Esta vez me salgo un poco del tiesto para abordar la comunicación, ese tema mágico que me apasiona, en un sentido más amplio y arriesgado. La comunicación, si sabemos gestionarla adecuadamente, es una gran aliada, en el ámbito profesional y personal, en la oficina, en casa, en LinkedIn o en el espacio exterior.

Es por eso que hoy me he formulado la siguiente pregunta: si tuviera que reducir las claves de una buena comunicación al mínimo, ¿cuáles serían? ¿podrían ser claves compartidas entre la comunicación de una marca y la que efectuamos en un entorno más personal, con amigos, pareja, familia etc.?

La respuesta es SÍ. Toda comunicación posee cimientos semejantes ya que se alimenta siempre de los mismos elementos básicos: emisor, receptor, mensaje, canal, código y contexto. Si te apetece probar, ahí voy con el listado:

1 – Bidireccionalidad

La comunicación no es un monólogo. Todo acto de comunicar debe alejarse del concepto “chorreo mis ideas y me largo” porque entonces, ya no comunicamos, recitamos un soliloquio que poco o nada aporta.

Cuando difundimos nuestros valores y nuestro branding no basta con escupir información, hay que escuchar, y para escuchar es necesario establecer canales a través de los cuales nuestro público pueda expresarse.


«La comunicación efectiva comienza con la escucha

— Robert Gately

Escuchar a nuestra audiencia es necesario si queremos mejorar y llegar a buen puerto con nuestra marca. ¿Qué necesita tu público? ¿Qué opinión tiene de ti? ¿Qué ve mejorable en ti? ¿Cómo puedes ayudarles mejor? Haz encuestas, pide opinión, escucha (sin juzgar), aprende y mejora.

Quizá esa falta de bidireccionalidad es la que ha originado que hayamos perdido un poquito de alma en todos nuestros contextos (político, económico, empresarial, privado, relacional…). Escucha y reivindica tu derecho a que te escuchen, en cualquier situación.

2 – Las formas

En comunicación corporativa hay que tener mucho cuidado con el tono que se elige a la hora de preparar todo nuestro material divulgativo (web, folletos, redes sociales, tarjetas de visita etc.).

Dependiendo de la marca, de nuestro público y de nuestros objetivos, elegir un tono más o menos formal puede determinar nuestro éxito.

Por poner un ejemplo muy práctico, yo siempre me he sentido más cómoda con un registro más serio y frío en el ámbito profesional, mientras que hay otras marcas del mismo sector que optan por un estilo de comunicar mucho más informal y cercano.

Puede irnos bien a todos, lo importante es que elijamos unas formas coherentes con nuestra personalidad, con el sector en el que trabajemos y consistentes en el conjunto de canales que utilicemos. Si vamos a la web de Rolex, veremos que utilizan el “usted”, porque tienen estudiada a su audiencia y saben que estarán más cerca de sus objetivos si optan por este camino.

En la vida… las formas. Pensamos a veces que las formas con las que decimos las cosas no tienen consecuencias o que poco importan, mientras se diga lo que se tiene que decir.

Teniendo en cuenta que el éxito de una comunicación se basa en si se ha transmitido bien el mensaje o no, quizá deberíamos plantearnos en nuestra próxima conversación, de qué forma estaremos más cerca de transmitir nuestro mensaje de forma eficaz.

Transmitir un mensaje con éxito pasa porque el receptor lo acepte y lo asimile y esto es sumamente difícil si las cosas se dicen de malas maneras. Con malas formas solo conseguiremos rechazo (como si nos devolvieran una pelota de tenis), nula asimilación de nuestras ideas y posiblemente, sentirnos mal con nosotros mismos. Cero éxito comunicativo asegurado.

3 – Selecciona los mensajes

Minimalismo comunicativo. Soy la mayor fan de este mandamiento. No hay por qué decir todo siempre. El exceso de información oculta la información.

Para este mandamiento me gusta utilizar la metáfora del escaparate. Una tienda no pone toda su mercancía en el escaparate, solamente aquellos productos o elementos más atractivos que lleven al cliente a querer entrar.

Una web funciona de forma similar. No debemos contar todas las bondades de nuestra marca/empresa, solo lo necesario para llamar la atención del usuario y que este se nos acerque para mantener una conversación más profunda.


«Lo importante es saber cuándo hablar y cuándo quedarse callado.»

— Séneca

Si construimos un soporte (digital o físico) para un primer contacto con mil ideas, no llegará ninguna. Haz una lista de las 3 ideas principales que quieras transmitir y ordénalas de más a menos importante. Este paso es sumamente difícil, sobre todo, elegir la primera.

El resto de ideas, las relegaremos a un segundo plano o simplemente, las omitiremos para otro soporte.

Quédate con lo esencial. Menos, si breve, mejor.

4 – Elige el canal y momento adecuados

Nos podría valer la famosa anécdota de “me han dejado por WhatsApp”. En nuestra estrategia corporativa, dependiendo del mensaje, utilizaremos un canal u otro.

Quizá la web no sea el mejor sitio para introducir un listado enorme de acciones o publicaciones que hace nuestra empresa ya que como dijimos en el post de «Redactar para web», el ojo humano apenas escanea un pequeño porcentaje de todo el contenido en soportes digitales. Pero quizá podemos armar un pequeño documento corporativo donde poder abordar estas acciones.

En redes sociales también se ve claro. Volviendo a mi caso, por ejemplo, no tengo Twitter porque no dispongo de mensajes cortos y continuos que transmitir cada poco tiempo.  Mis contenidos debo difundirlos por otros canales.

Asimismo, nuestra estrategia de contenidos debería abordar en qué momento comunicamos las cosas. Esto se tiene mucho en cuenta en campañas de marketing en las que hay una acción de compra, por ejemplo. No es lo mismo lanzar a la mañana, que a la tarde, que un viernes que un sábado. 

5 – Abraza la imperfección y aprende

En comunicación, todos nos equivocamos. La primera web que construí para mi marca la rehíce entera al de poco tiempo. Me di cuenta de que no transmití bien lo que quería decir.

Es hora de que como sociedad aceptemos el error como paso ineludible hacia la mejora y no como un fracaso. La comunicación, de nuestra marca y en nuestra vida, se entrena y se perfecciona con el tiempo.


«La forma en que nos comunicamos con otros y con nosotros mismos determina la calidad de nuestras vidas.»

— Anthony Robbins

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